Esta es una forma, con la que te puedes ahorrar dinero al construir tu casa.
Y DEPENDE DE TI.
La historia que te voy a contar a continuación, es algo en lo que no dejarás de pensar en los próximos días y que, posiblemente, cambie tu idea sobre la forma en la que piensas construir tu casa.
Navidad de 2021 a 2022.
En un pequeño pueblo de la provincia de Granada, dos autopromotores estaban construyendo sus casas.
Muy cerca la una de la otra. En el mismo barrio.
Sus obras apenas se distanciaban 300 metros entre sí.
Vivienda unifamiliar aislada con sótano, planta baja, planta primera y piscina.
Solo se diferenciaban en que el terreno de uno era más grande que el del otro, pero las casas en sí, eran casi idénticas en superficie.
Unas casas muy parecidas estéticamente también.
No te voy a dar sus nombres reales, así que digamos que los promotores se llamaban Miguel y Jorge.
Miguel, (yo era su arquitecto), ya tenía su estructura terminada y ya tenía bastante claro que iba a hacer el resto de la obra por oficios, porque con los presupuestos que tenía con constructora, el dinero no le alcanzaba para terminarla.
Le faltaban unos 40 mil euros.
Jorge había comprado un llave en mano, pero la empresa constructora quebró y él se quedó con el proyecto para continuarlo. La estructura estaba ya construida pero la obra llevaba parada unos 6 meses. Ninguna empresa encajaba en sus números. Y no porque no tuviera el dinero. Es que no le daba la gana pagar lo que valía realmente la casa.
Volvamos con Miguel.
Me llamó un día para tomar café y explicarme sus planes.
Y yo le pregunté, (viendo lo que se venía encima) que qué necesitaba de mí.
Que fuera más específico porque lo que me estaba contando no iba a ser una dirección de obra normal y corriente.
Me dijo que él iba a poder ir todos los días a la obra durante los próximos 3 o 4 meses, porque estaba de baja por paternidad.
Y que necesitaba ayuda.
Que necesitaba que yo fuera todos los días por la obra al menos una hora.
Yo, que vivía a 10 minutos de la obra, yendo a pie, vi que era una oportunidad de profundizar en algo que en mayor o menor medida, ya venía haciendo. Y seguro que podía llevarme un buen aprendizaje.
Ya había ayudado a algunos de mis clientes a bastantes cosas durante la obra, pero nadie me había pedido jamás que estuviera todos los días en la obra.
Le puse precio a mis servicios, nos dimos un apretón de manos y adelante.
Miguel ya había buscado un albañil que comenzaba en 2 semanas. También tenía vistos presupuestos del resto de oficios, pero faltaba decidir. Quería que yo también lo ayudara en eso.
Genial. Sin problema.
Era como si él fuese a ser el constructor de la casa y juntos fuésemos a hacer de jefes de obra.
Se retomaron los trabajos. Todo empezó y fue de maravilla.
Es la obra en la que más he disfrutado en toda mi carrera.
Porque a mí, me gusta la obra. Soy un arquitecto rarillo. Ya deberías saberlo, que me lees todos los días.
Y ahora vamos con Jorge.
Jorge que tenía su obra en la calle de al lado de la de Miguel (y estaba todos los días en su estructura sentado viendo la vida pasar), al ver que se retomaban los trabajos, empezó a venir a diario por la obra de Miguel.
¿Es que no trabajaba? No. No al uso. Jorge se dedicaba a gestionar su patrimonio. Por eso estaba por su obra todo el día haciendo el canelo.
No era un tipo que fuera corto de pasta.
Jorge empezó a ir por la obra de Miguel todos los días.
Literalmente todos los días.
Al principio se pasaba a saludar. Unas palabras y adios.
A los pocos días, empezó a hacer preguntas.
A todas horas.
Jorge no paraba de hacerle preguntas a Miguel, al albañil, a mi… desde fuera de la obra.
Incluso empezó a incomodar, porque resultaba una distracción.
No se cortaba un pelo ni cuando yo estaba por allí.
Llegó un punto, en el que hubo que llamarle la atención porque empezó a entrar a la obra. Se encargó de hacerlo Miguel. No podía ser que se tomara esas confianzas.
Nosotros (entre risas) solíamos decir que estaba viniendo a tomar apuntes. Que nos estaba usando como escuela taller.
Jorge decidió que quería hacer su casa exactamente igual a como lo estaba haciendo Miguel.
Le pidió a Miguel que por favor, le pasara los contactos de los oficios que estaban trabajando allí.
Nosotros queríamos que a Jorge le fuera bien haciendo su casa.
Miguel accedió encantado a pasarle los teléfonos.
Albañil, electricista, fontanero, impermeabilizaciones y aislamiento, metalista para las ventanas, carpintero y empresa para la climatización.
Jorge, que estaba teniendo problemas con su arquitecto y su aparejador, decidió contratarme a mi y a mi aparejador.
Le expliqué, que si él quería hacer exactamente lo mismo que Miguel, que yo podía hacer para él el mismo trabajo que estaba haciendo para Miguel.
Me dijo que él podía hacerlo solo. Que no necesitaba eso.
Solo me necesitaba como director de obra y al aparejador como director de ejecución.
Perfecto. Sin problema.
Jorge además se encontró con la suerte de que el albañil de Miguel pudo encajar su agenda para que él fuera el siguiente tras terminar la obra de Miguel.
Miguel terminó su obra ahorrándose más de 30 mil euros con respecto al presupuesto que tenía de la constructora.
Todo un éxito.
Veamos cómo fue la obra con Jorge.
Todo pintaba genial para Jorge.
Mismo arquitecto.
Mismo aparejador.
Mismo albañil.
Mismos industriales para todas las instalaciones.
Mismo metalista.
Mismo carpintero.
¿Resultado?
Un desastre. Un puto desastre.
Cuando llevábamos un par de semanas de obra, Jorge ya estaba intentando que yo le llevara el asunto totalmente gratis.
¿Cómo lo intentaba? Me llamaba a mi o al aparejador cada 2×3 para que fuéramos por la obra para auténticas chorradas.
Para que le enseñáramos cómo ser una constructora. Y que le enseñáramos gratis.
Al principio fui varias veces. Pero dejé de hacerlo pronto.
Este tipo, lo único que quería, era aprovecharse de mí. De mí y de todo el que pisaba su obra.
A los 4-5 meses de obra, tuve que renunciar como director de obra. Mi aparejador salió conmigo de la mano.
Allí no había manera de poder trabajar. Ni yo, ni nadie.
No fui el único en abandonar.
El albañil también abandonó. Una semana antes que yo.
Los de la climatización, después.
El fontanero.
El que le hacía la piscina.
El electricista si siguió.
Ya han pasado por allí 4 arquitectos diferentes después de mi.
Jorge siempre encontraba la forma de convertir el día a día en la obra en un infierno.
Efectivamente. Es lo que estás pensando.
A día de hoy, Miguel tiene su casa terminada y lleva más de 3 años felizmente viviendo en ella con su familia.
Jorge no tiene su casa terminada. Y no tengo ni idea de cuándo la terminará.
Si la termina.
¿Cuál fue la única diferencia?
No fue que yo estuviera en la obra de Miguel todos los días y en la de Jorge yo solo hiciese mi trabajo como director de obra.
Eso no fue lo que marcó realmente la diferencia.
La diferencia es que Jorge no tenía ni idea de cómo llevar ni cómo coordinar una obra y NO QUISO APRENDER.
Si llevas tiempo en mi lista de correo ya me habrás leído seguramente, que no es trabajo del arquitecto ni del aparejador coordinarte la obra.
Ni tampoco darte clases de construcción.
Y eso es así.
A no ser que lo pagues y accedan a ayudarte a hacerlo.
Te aseguro que sé de lo que estoy hablando.
Desde que dirigí mi primera obra hace ya casi 15 años, muchas de mis obras han sido muy cerca de mi casa.
Obras a las que podía ir andando o en bicicleta y algunas para promotores que eran amigos míos desde la infancia.
A varios de ellos, los he ayudado a coordinar la obra en mayor o menor medida. A revisar presupuestos, a buscar opciones.
Sé lo que necesitas para poder construir tu casa por oficios y me las he visto de todos los colores en obra.
Cuando hablo de este tema, nunca es de oídas. Lo he vivido en primera persona muchas veces.
Por eso he creado este curso.
En el curso, te cuento cosas como estas:
- Un plano importantísimo, que casi ningún proyecto que he visto lo contiene, y que lo complica todo. Si no está, te puede costar miles de euros.
- Lo que incluyo en mis planos, que hace que los estructuristas estén como locos por trabajar en mis proyectos.
- La forma infalible de descubrir si tu proyecto es un proyecto tipo copia y pega. Con solo echar un vistazo ya sabrás si tu arquitecto ha hecho un buen trabajo.
- Lo que siempre hago en mis proyectos que evita muchas discusiones en la fase de estructura. Así no te encontrarás facturas extra en esta fase.
- ¿Tu coordinador de seguridad y salud es un flojo? Compruébalo haciendo esto tan sencillo y que casi nadie hace. Te ayudará a dormir tranquilo.
- Algo muy muy simple (pero que nadie te cuenta) para poder coordinar los oficios adecuadamente. Increíblemente sencillo y eficaz.
- Lo que tienes que evitar a toda costa para palmar un montón de pasta antes de poner ni un ladrillo. Algunos te meterán prisa por empezar. No les hagas ni caso.
- La mejor forma en la que puedes dividir la obra en fases. Ya sabes lo que dice el dicho: “divide y vencerás”. Pero divide bien.
- Una grandísima ventaja de no vallar tu solar al principio.

- Lo que yo hago para planificar correctamente las ayudas de albañilería necesarias para las instalaciones.
- ATENCIÓN.Ni se te ocurra comenzar la obra sin esto.
- Cómo hacer que el albañil se enamore de ti nada más ver tus planos.
- Una de las mejores cosas que puedes hacer para ponérselo fácil al que debe aprobar tu licencia. (Y no es regalarle un jamón).
- La forma infalible de pillar al albañil si te quiere hacer trampas con las ayudas.
- Por qué es muy importante que algunos planos se terminen desarrollando más a fondo durante la obra.
- Mucho ojo con esto para que se pueda avanzar en la albañilería.
- El momento en el que tiene que venir el carpintero a la obra. Si no viene, habrá problemas.
- Algo que pueden empezar a pasarse unos a otros como una patata caliente. Pero está muy claro a quien corresponde según el cerramiento que tengas.
- Ni se te ocurra ejecutar las divisiones interiores antes que esto.
- No solo el albañil va a tener que realizar ayudas. Asegúrate que este otro profesional te las incluye en su precio de ser necesarias.
- Antes de finalizar los acabados, exige que te hagan esto.
ATENCIÓN. HAY ALGO QUE NO TE ESPERAS.
Este curso, dura en total 2 horas, 42 minutos y 41 segundos.
Es para que puedas aprender y decidas si quieres coger el camino de construir por oficios con o sin la ayuda de un técnico.
O PARA QUE PUEDAS DECIDIR QUE ESE CAMINO NO ES PARA TI.
De esa forma, habrás evitado una bala que Jorge no quiso evitar por culpa de su soberbia.
Preguntas que es normal que te hagas.
¿Qué incluye el curso?
Casi todo. Me refiero a casi todo sobre lo que verdaderamente necesitas para poder construir por oficios y ahorrarte algo de dinero.
Los fallos que no deberás cometer nunca y que son muy habituales.
Consejos e ideas que te ayudarán a aplicarlo todo de la mejor forma posible. Además de eso, podrás descubrir si realmente este camino es para ti o no lo es.
¿Cómo es el material?
Se trata de 4 videos de una duración total de 2 horas, 42 minutos y 41 segundos. Además, se incluye un ebook en pdf donde te cuento alguna que otra información extra que no está en los videos. El ebook tiene 27 páginas.
¿Y si yo no quiero construir por oficios?
Te sirve igualmente. Si te quieres hacer una casa, te sirve. Lo que vas a aprender sobre el proyecto y sobre la obra, no lo encuentras en ninguna otra parte.
¿Cuándo podré disfrutar de toda esta formación y conocimiento?
En cuanto lo compres, recibirás un email que pondrá SENDOWL de PepeSáez. En ese correo verás el enlace de acceso al curso y podrás descargarlo.
¿Si no me gusta lo puedo devolver?
No. Si no estás realmente seguro, prefiero que no compres.
¿Qué precio tiene?
350€ y nunca bajará de ese precio. Al contrario.
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350€
* PepeSáez. Arquitecto.